Antioquia nos abrió sus puertas: una nueva historia de #AsocoldroEnRegiones

Noticia

Publicado el 05 de octubre de 2026

—Espere un momentico, voy a llamar a mi hija para que también escuche.

La frase nos tomó por sorpresa.

La frase nos tomó por sorpresa.

Estábamos en una droguería en la galería de Rionegro, en medio de una conversación que había comenzado hablando de ASOCOLDRO y que, como suele ocurrir en #AsocoldroEnRegiones, terminó hablando de la vida: de trabajar muchas horas, de sacar adelante un negocio, de estudiar, de la familia y de todo lo que significa ser droguista detallista en Colombia.

Pero aquel “voy a llamar a mi hija” resumía perfectamente lo que habíamos ido a buscar hasta Antioquia.

No solo queríamos visitar droguerías.

Queríamos encontrarnos con quienes están detrás de ellas.

Y así comenzó nuestro recorrido por la Regional 7.

El viaje había empezado una semana antes en Bogotá. Esta vez no viajábamos solos Santiago y yo. A nuestro pequeño equipo se sumó Maverick, mi jefe, que decidió —para nuestra sorpresa— subirse al avión y acompañarnos en esta nueva ruta.

Tres viajeros.
Un montón de detalles empacados.
Muchas droguerías por visitar.
Y cuatro territorios por recorrer: Medellín, Bello, Envigado y Rionegro.

El avión despegó de Bogotá y, al aterrizar, Antioquia nos recibió como suelen recibir los buenos anfitriones: sin demasiadas ceremonias, pero con las puertas abiertas.

Hay lugares que uno reconoce antes de que alguien se los explique. Antioquia fue uno de ellos.

Las montañas aparecen en el camino, la ciudad se extiende entre ellas y, de repente, uno entiende por qué Medellín tiene esa relación tan particular con su paisaje. Pero si algo descubrimos durante esos días fue que la verdadera geografía de la región no estaba en los mapas.

Estaba detrás de cada mostrador.

Una droguería a la vez

Entrábamos con nuestro detalle desde Bogotá entre las manos.

Un pequeño gesto que, después de tantas visitas, ha terminado convirtiéndose en uno de los momentos que más nos gustan del proyecto: llegar personalmente a la droguería de un asociado y decirle, sin necesidad de grandes discursos, que ASOCOLDRO también está allí.

Y entonces ocurría lo mejor.

La conversación.

Los antioqueños que conocimos nos recibieron con una amabilidad que hacía fácil quedarse un rato más. Eran trabajadores incansables, acostumbrados a jornadas largas y a ese ritmo particular de quien sabe que cerrar la droguería significa, muchas veces, terminar también el día.

Pero entre clientes, pedidos y responsabilidades siempre aparecía un espacio para preguntar.

Y hubo algo que se repitió con especial fuerza: las ganas de aprender.

Nos preguntaron sobre los cursos del SENA. Preguntaron por las posibilidades de formación. Se interesaron por nuestras charlas y capacitaciones. Quisieron saber más sobre las visitas educativas que realizan nuestros profesionales de Aseguramiento de Calidad.

Ahí entendimos algo que desde Bogotá es difícil dimensionar.

Una cosa es contarle a un asociado que ASOCOLDRO tiene profesionales que pueden acompañarlo.

Otra muy distinta es estar parado en su droguería y explicarle cómo ese acompañamiento puede aterrizar en su realidad cotidiana.

Porque la visita cambia cuando el asociado está ahí.

Cuando podemos ver juntos su espacio de trabajo, escuchar sus inquietudes y hablar de lo que realmente sucede detrás del mostrador.

“Llámela para que escuche”

Y entonces volvemos a aquella llamada.

El asociado tomó su teléfono y llamó a su hija.

No era una reunión programada. No estaba en la agenda. No hacía parte de la ruta.

Simplemente pensó que lo que estábamos contando podía interesarle a alguien más.

En otra droguería ocurrió algo parecido.

Y en otra conversación también apareció la familia.

Fue uno de esos detalles pequeños que terminan diciendo mucho.

Porque cuando una persona siente que una información puede servirle a los suyos, la comparte.

Y quizás allí estaba una de las mejores respuestas que podíamos recibir después de viajar desde Bogotá: ASOCOLDRO no se quedaba en la persona que abría la puerta; la conversación podía seguir pasando de una persona a otra.

La Metro Avenida y las puertas de Medellín

En Medellín también tuvimos un anfitrión especial.

El presidente de la Regional 7 nos recibió en su propia droguería, Droguería Metro Avenida, y desde allí nos abrió las puertas de la ciudad de la eterna primavera.

Fue otra de esas escenas que hacen que este proyecto tenga sentido.

Porque detrás de cada droguería encontramos a alguien que ha decidido permanecer, trabajar y construir allí.

Alguien que conoce a sus clientes por su nombre.

Alguien que abre temprano, cierra tarde y, aun así, encuentra tiempo para escuchar una nueva posibilidad de formación, hacer una pregunta o conocer un servicio que puede ayudarle.

Eso es lo que #AsocoldroEnRegiones nos ha permitido descubrir: que nuestros asociados no son una cifra en una base de datos.

Tienen voz, tienen historias, tienen preocupaciones y tienen sueños.

Y para conocerlos, a veces, simplemente hay que tocar la puerta.

Volver distintos

Después de 35 droguerías, cuatro territorios y cientos de kilómetros recorridos, llegó el momento de regresar.

En las maletas iban las cámaras, los registros, los recuerdos y seguramente algunos detalles que no alcanzamos a empacar.

Pero también regresamos con algo que no estaba en la lista de viaje.

Regresamos con rostros.

Con nombres.

Con conversaciones que se alargaron más de lo previsto.

Con la imagen de un droguista interesado en estudiar. Con la llamada de un familiar que quería escuchar. Con la sonrisa de quien recibió un detalle que había viajado desde Bogotá. Con las historias de quienes pasan buena parte de su vida detrás de un mostrador.

Y con la sensación de que, una vez más, el camino valió la pena.

Porque #AsocoldroEnRegiones nació para acercarnos a nuestros asociados, pero cada recorrido nos ha terminado enseñando algo más: que una organización gremial también se construye a ras de calle, entrando a las droguerías, escuchando de frente y compartiendo un café, una conversación o unos minutos del día de quienes hacen parte de ella.

Esta vez fueron las montañas de Antioquia.

Medellín, Bello, Envigado y Rionegro.

35 droguerías.

Tres viajeros que salieron de Bogotá con una misión sencilla: acercarse.

Y muchas puertas que, cuando tocamos, se abrieron.

Quizás por eso, al regresar, la frase que más se nos quedó no fue una cifra ni un dato.

Fue aquella:

“Espere, voy a llamar a mi hija para que también escuche”.

Porque cuando una puerta se abre, nunca se sabe hasta dónde puede llegar una conversación.


Acerca de ASOCOLDRO

La Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (ASOCOLDRO) es el gremio que representa a las droguerías detallistas de Colombia. Con presencia en los 32 departamentos del país, trabaja por la defensa, formación y fortalecimiento del sector detallista farmacéutico como actor clave de la salud pública y el desarrollo económico local.

Contacto de prensa:

Maverick Daza Chaves
ASOCOLDRO – Líder de Estrategia de Fidelización y Comunicaciones
comunicaciones@asocoldro.com | 3147530541